sábado, 24 de marzo de 2007

UNA NOCHE CUALQUIERA


Una pared, dos cuadros;
son las tres de la mañana,
en el techo, sombras largas,
¡y en mi cabeza, una cara!

Un armario a la derecha,e
encima, cajas que guardan
recuerdos para el olvido
que yacen como fantasmas.

Al frente, una cancela
con esos libros que hablan
de historias de amor y penas,
historias que nunca acaban.

A su lado, una tele
toda la noche encendida,
pues aunque yo no la escuche
me hace una gran compañía

A la izquierda, la ventana
por la que entra el sonido
de algunos coches que pasan.
¡Y en mi cabeza, una cara!

Las cuatro de la mañana,
en un rincón escondido
colgada una larga bata
con un sombrero embutido.

Se asemeja a una figura
que sale de las tinieblas,
de esa tiniebla oscura
que solome trae penas.

A un lado, una mesita
con una luz apagada
y una rosa ya marchita
que guardo para mi amada.

Colgado sobre la almohada
un gran espejo enmarcado
refleja mi gran deseo;
¡y en mi cabeza, una cara!

Las cinco de la mañana,
al otro lado se encuentra
una repisa colgada
por donde el sonido entra.

Un teléfono de mano
sobre la madera blanca
y un bello libro a su lado
esperando su llamada.

Mis ojos van paseando
por la solitaria estancia,
y yo siempre estoy pensando
en cómo estará mi amada.


Mi cuerpo yace cansado
sobre la mullida cama,
mas... tú no estás a mi lado;
¡y en mi cabeza una cara!

Son las seis de la mañana,
y harto de estar acostado
me levanto con desgana
solo, triste y agotado.

Una pared, dos cuadros,
las siete de la mañana,
en el techo sombras largas;
¡y en mi cabeza, tu cara!

1 comentario:

Maria José Acuña Belaustegui dijo...

Una de esas noches que parecen interminables, creo que la he vivido tambien, ay pero que angustia transmites, atrapas, besitoooos Ma.Jo