miércoles, 28 de marzo de 2007

¿SUEÑO? ¿REALIDAD?

Quisiera poder espresar
de una manera excelente
lo que me haces soñar
cuando te tengo en mi mente.
Veo días de bondad,
y el amor está presente
cual mágica realidad
de una manera ascendente.
Despierto un día a tu lado
con la sangre muy caliente,
y como estoy descansado
y he dormido suficiente,
al ver tu cuerpo rosado
cual una bella durmiente...
beso tu rostro adorado
que siempre está sonriente.
Con una gran suavidad,
destapo tu cuerpo tan sugerente
para poder contemplarlo,
extasiado, largamente;
y al mirarte me recreo
en esa boca ardiente
que la mía con gran celo
se complace al besarte.
Contemplo tu fino cuello
con ansias de acariciarlo,
pero respeto tu sueño
para poder observarte.
En esos hombros tan bellos
mis ojos van a posarse,
y recorro con mis manos
su redondez excitante.
Admiro después tu escote,
el que separa tus senos,
y mi boca va a posarse
en tus pezones morenos....
Siento el placer al rozarte
con las yemas de mis dedos,
y para no despertarte
los separo de tus pechos.
Mas la visión de tu vientre
que acaba en tu fino vello,
hace que mi inconsciente
mande a mi cuerpo el deseo.
Tus nalgas, tus pantorrillas,
y esa redondez hiriente
del pompis sobresaliente
pone fuego en mis mejillas
y hace que mi pene entre
en tu sagrada vagina.
¡Oh! que dicha sin igual
siento yo al penetrarte,
pues dentro, noto un caudal
de suave flujo absorbente.
Parece... cual si estuvieras
hace rato ya despierta
y con ansias esperaras
que comenzara la fiesta.
Siento estremecerse tu cuerpo
al notar como mi miembro
se pasea con esmero
por ese jugoso sexo.
Y, como si de unas cadenas
parecieran tus dos piernas,
las montas sobre mis hombros
aferrándote bien con ellas.
Empieza en un momento
ese ritmo trepitante
que nos borra el pensamiento
de una manera excitante.
Yo... entro y salgo con esmero,
tú, moviendo las caderas,
y vemos el firmamento
todo plagado de estrellas....
Y cual si fuese un volcán....
llega el momento crucial
en que nuestros cuerpos
van a ese placer celestial.
Un torrente de sustancias
se mezclan en tu interior,
el fruto de nuestras ansias de.......
sexo
placer
y amor.


Muy poco puedo decirte
en este molmento aciago,
en este día tan triste
si yo no estoy a tu lado.
pero queda el pensamiento
y la voluntad ferviente
en transmitir lo que siento
a través de nuestra mente.
Quisiera... que solo pienses
en todas esas caricias
que hace solo treinta horas
tú me estabas regalando,
y en el torrente de risas
que en esas cuatro horas locas
estábamos saboreando.
Besé con candor tu frente,
tu cabellera dorada,
tu cuello resplandeciente
y tu boca deseada.
Tus labios... me parecían
esa miel que se destila
en el panal de la vida
que guardo para quererte.
¡Y tus hombros! Vida mía,
mis dos manos recorrían
con suavidad pronunciada
las curvas de su pendiente.
Con ansiedad retenida
tus pechos yo contemplaba,
cual si quisiera grabarlos dentro
por siempre en mi mente.
Con un placer infinito
mis manos puse en tus senos,
y mis dedos recorrían
sus pezones chiquititos.
Noté... como un escalofrío...
cuando mi boca sorbía
ese bocado exquisito
que pronto endurecería
Poco a poco... yo sentía
que tu cuerpo respondía
a la excitación creciente
que hacía rato tenía.
Después... repasé tu vientre
ya con pasión encendida,
y casi le clavé el diente
a tu ombligo... vida mía.
Mas mis labios... de repente...
se posaron en tu pubis...
y mi lengua recorría
tu clítoris sobresaliente.
¡Oh! que intenso placer sentía
al notar que en un momento
tu cuerpo se estremecía
también de placer inmenso.
Saboreé con deleite
la savia que desprendía
como si fuese un torrente
por dentro de tu vagina.
y entonces... noté extasiado
que tu mano introducía
en tu boca... vida mía...
mi miembro más deseado.
¡Qué gozo y placer intenso
se siente en ese momento
en que noto que tus labios
se recrean con mi sexo!
¡Qué sensación tan ardiente
hace que por mi recorra...
que cual mágica corriente
cuatro de mis sentidos borra!.
Tú... ya habías tenido un orgasmo,
yo... mis ansias retenía...
pues algo placentero
no ha de acabar enseguida,
... y controlaba mi mente...
... y medía mis deseos...
... y una excitación creciente
puso el pene entre tus senos,
... parecían dos colinas
donde se adentra un lucero...
...poco a poco... lentamente...
me deslicé con esmero
acariciando tu vientre...
y "eso" que tanto quiero...

Tú... parecías decirme
que culminase el deseo
que a los dos nos envolvía...
y tus ojos me pedían
de una manera insistente...
¡Entra ya en mí vida mía!
...
...Entonces... con una gran suavidad...
despacio...
... recreándome muy ufano...
introduje mi deidad
que con esmero tu mano
se apresuraba a guiar
por tu dulce cavidad.
¿Sabes bien lo que sentía
en ese momento crucial?
... parece... que de tu interior fluía
un torrente celestial...
No sé... cuántos orgasmos tuviste...
pero...
mirando tu cara
y esos ojos que pusiste...
parece que te encontrabas
en esa senda dorada
que en tantos años tú viste.
... Al fin... no me pude aguantar más...
pues con tu ritmo alocado
... es imposible cariño
controlar mi ansiedad...
... fue tal mi felicidad...
... que al tiempo de descargar
sentí tu flujo explotar.
Cuatro horas de amor intenso...
tan solo...
en esas cuatro horas pienso...
... ahora...
... que estoy tan tenso...

1 comentario:

Maria José Acuña Belaustegui dijo...

Bueno... bueno... bueno... este poema se las trae, creo que no falta nada por decir, espero que no haya sido un sueño , muaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaMa.José